Casa de Beneficencia y Maternidad de La Habana. Creada a principios del siglo XIX, era una entidad destinada a recoger a los niños de las mujeres que no podían o no querían atender a sus hijos ilegítimos.
Las niñas de la Beneficencia vestían de uniforme blanco con pañoleta negra, y un gorrito blanco, y en el mes de abril salían a la calle con una alcancía para recoger fondos para el centro.


Vista de la casa de Sr. Leandro Arozarena en el antiguo pueblo de Puentes Grandes, que al principio fue un caserío formado en torno a uno de los primeros ingenios que se establecieron en los alrededores de La Habana.
En el siglo XIX se instalaron allí hornos de cal y yeso, una fábrica de papel y posteriormente dos fábricas de cerveza y una de hielo.


Vista del poblado de Cojímar, situado al este de la Ciudad de La Habana. Fue fundado en el siglo XVII en la desembocadura del río que lleva su mismo nombre, construyéndose un torreón para su defensa de piratas y corsarios.
Hoy es famoso porque allí ambientó Ernest Hemingway su novela El Viejo y el Mar, con la que ganó el Premio Nobel de Literatura en 1954.


Entrada del puerto de La Habana vista desde el Colegio de San Carlos. Desde que en febrero de 1818 el rey Fernando VII promulgó el Real Decreto que concedía el Libre Comercio a Cuba, el puerto de La Habana adquirió un notable auge, tanto en número de barcos como de mercancías.
La mayor parte del comercio estaba en manos de catalanes, que vendían víveres, y de asturianos, que se dedicaban a los textiles.